En el complejo residencial de Rancaekek Kencana, los oficiales gubernamentales de Bandung, Java Occidental, ordenaron a ocho congregaciones, las cuales se reunían en casas particulares, a dejar de reunirse. Cada iglesia recibió la orden por carta, después de una reunión del día 12 de enero de 2006, a la que asistieron oficiales locales del gobierno, policías, el comandante del cuartel local militar y el líder de un foro local musulmán. De todas maneras, varias de estas iglesias se reunieron el domingo siguiente, manifestando que no tenían un lugar alternativo.