Área: 236.800 km²

Población: 6.677.534 habitantes

Distribución étnica: Lao Loum (partes bajas): 68%; Lao Theung (partes más altas): 22%; Lao Soung, Hmong ("Meo") y Yao (Mien) (partes montañosas); 9%; vietnamitas y chinos 1%

Lenguas: Lao (idioma oficial), francés, inglés, y varios idiomas de los grupos étnicos

Religiones: budista 60%, animista y otras 40%; cristiana 1.5%

Tipo de gobierno: estado comunista.

Capital: Vientiane

Población por debajo del nivel de pobreza: 40% (2002)

Imagen de fiscalia.gob.ec

Soy* y su familia, provenientes de Laos, conocieron a Cristo. La joven dice: “Después de entregarle mi vida al Señor, asistía a los servicios de adoración todos los domingos en una pequeña choza en medio de un campo de arroz. Ese era el único lugar seguro donde podíamos adorar”. Después de un mes de reuniones sin interrupciones, apareció el jefe del pueblo y exigió que los cristianos dejaran su fe, ya que el pueblo no cree en Jesús. Pero los cristianos se negaron rotundamente. Sabían que no estaban haciendo nada malo.

Sin embargo, el domingo siguiente, el jefe de la aldea se unió a los jefes de otras aldeas cercanas para monitorear a la iglesia y reportar las actividades a la policía. “Estábamos reunidos en la choza cuando de repente entraron siete policías, cuatro jefes de aldea (incluyendo el nuestro) y varios vecinos para presionarnos a negar nuestra fe”.

Por segunda vez, se negaron. “No dejaremos de creer en Dios y adorarlo. Si quieren arrestarnos por esto, adelante”, les dijimos. La policía y los jefes de aldea nos esperaron hasta que terminamos el servicio. Rodearon todos los rincones para asegurarse de que nadie escapara y nos obligaron a subir a un vehículo. A todos los llevaron directo a la cárcel de otra provincia. La prisión estaba rodeada de grandes muros y alambre de púas”.

Soy admite que no sabía ningún pasaje de la Biblia en ese momento o canciones para cantar en su celda que la hubieran consolado. “Todavía no tenía mucho conocimiento de la Biblia. Ella era solo una cristiana recién convertida. Todo lo que hice fue llorar los primeros días en la celda. Solo quería irme para casa”.

Pero su tía, quien también fue detenida, dijo: “No te preocupes, estaremos bien porque no hicimos nada malo. Nos liberarán pronto”. La paz y la confianza en las palabras de su tía consolaron a Soy. Pronto, comenzaron a compartir el evangelio con otros reclusos en su celda. Al final, su tía tenía razón, después de todo, poco después fueran liberados.

Determinación para resistir 

“En la mañana del sexto día de prisión, la policía nos presionó para que firmáramos documentos en los que negábamos nuestra fe. Fui con mi tía, Dijeron: El cristianismo no es una buena religión, así que deja de practicarlo. No queremos que esta religión se extienda en nuestra área, si firmas este documento y aceptas renunciar a tu fe, te dejaremos ir a casa hoy".

Por mucha presión que ejercieron sobre Soy y su tía, se negaron a firmar el papel. Y sucedió lo inesperado. “Una hora después, se llevaron los documentos y proporcionaron los papeles para nuestra liberación. Nos fuimos a casa ese día”. 

Los 14 cristianos, incluidas Soy y su tía, fueron liberados ese día. La fuerte fe en Dios les dio el valor para resistir la presión de abandonarlo, y Dios demostró ser fiel.

Sin embargo, la alegría de la liberación terminó cuando Soy llegó a casa.

“Los aldeanos me miraban raro y nadie quería hablar conmigo. Cuando iba a la escuela, los maestros me ignoraban, mis amigos comenzaron a intimidarme, me sentí asustada, desesperanzada y sola”. Entonces, Soy se mudó fuera de la ciudad para continuar sus estudios, manteniéndose alejada de su hogar y su familia, pero allí encontró una nueva comunidad que la apoya y la ama. 

“Estoy muy agradecida por la ayuda que recibí del pastor Sanguan*, quien atiende a estudiantes pobres o perseguidos por sus familias. Me dio un hogar y amigos. No me siento sola aquí.

Por el amor de Dios, recibí apoyo para comprar comida y pagar la escuela.

* Los nombres no son los verdaderos.

Oremos para que a estos hermanos el señor los mantenga firmes y llenos del Espíritu Santo de Dios.

Oremos para que el testimonio, gozo, y fe de estos hermanos, den fruto en los corazones de la gente del pueblo que por ahora los rechaza.

Oremos para que el Señor coloque más personas como el pastor Sanguan, para ayudar a los que más son afectados.

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. (Mateo 5:11)

Fuente: Puertas Abiertas; Redaccíón: VM-Ar 7.11.2022

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En enero de 2009, 48 cristianos fueron forzados a salir de sus casas por un grupo de aproximadamente 100 policías y aldeanos del pueblo de Katin, el cual pertenece a la provincia de Saravana en el país de Laos. Los creyentes, se encontraban en su reunión dominical, cuando de repente fueron expulsados de la iglesia a punta de pistola y fueron llevados a un campo abierto. Confiscaron las pertenencias de los hogares de once creyentes, destruyeron seis casas, e incautaron a un cerdo, el cual es equivalente a seis semanas de trabajo.

11.3.06

Las autoridades continúan persiguiendo a los cristianos. Se ha forzado a algunos de ellos a renunciar a su fe, mientras que otros han sido arrestados. La ley permite detener a las personas por largos periodos, sin un juicio. Alguien que es arrestado o condenado por “crímenes religiosos” tiene poca protección ante la ley.

La Constitución de la República Democrática de Laos, en el artículo  22, declara la libertad de religión, diciendo: "los ciudadanos de Laos, independientemente de su sexo, condición social, educación, fe, y todos los grupos étnicos, son iguales ante la ley". 
Además, en el artículo 9 del mismo documento, dice lo siguiente: "el Estado respeta y protege todas las actividades legítimas de los budistas y de los seguidores de otras religiones... siempre y cuando estas sean beneficiosas para el país y el pueblo". 
Practicar el cristianismo en cualquiera de sus manifestaciones, puede ser interpretado por las autoridades de este estado comunista como no beneficioso para el país, gracias al vacío que crea el artículo 9. 

Soldados, policías y otros enemigos de los creyentes dieron muerte a por lo menos 13 cristianos durante el mes de julio 07, en una medida enérgica en contra de los aldeanos de la tribu Hmong, los cuales fueron acusados falsamente de provocar una disensión rebelde. Los Hmong son en su mayoría cristianos; los de Laos son en gran parte refugiados que han huido de la persecución en el vecino país de Vietnam.

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