Haití es el país más pobre de los continentes americanos. La religión ocupa un lugar preponderante en la vida de los casi 10 millones de haitianos y desde el terremoto acontecido del 12 de enero 2010 que devastó al país (150.000 muertos, 250.000 heridos y un millón de personas sin hogar), los fieles católicos se reúnen para rezar, los miembros de las iglesias protestantes se reúnen para orar y agradecerle a Dios por haber sobrevivido y los adherentes del Culto Vudú vienen expresando una mezcla de fervor y fatalismo.

No es el relato de una “novela de la tarde”. Es la realidad de muchos niños hoy, de su situación enmarcada por la precariedad y el abuso, y de su extrema indefensión.

En 1492 Cristóbal Colón desembarca en esta isla, a la que llama La Hispaniola, o “Pequeña España”. Poco después tienen lugar los primeros asentamientos europeos y empiezan a funcionar las primeras plantaciones. En 1697 Francia obtiene de España la parte occidental de La Hispaniola, a la que le da el nombre de “Haití”, que significa “tierra de montañas”. Ya en 1804, Haití logra su definitiva independencia. 

El 11 de Febrero de 2010, luego de diez días de arresto, por fin fueron liberados 8 de los 10 misioneros bautistas estadounidenses acusados por la justicia haitiana del secuestro de 33 niños y del intento de sacarlos del país hacia Republica Dominicana, en forma ilegal.

Laura Sillsby, miembro del grupo de Idaho, ya había dicho a Reuters desde una celda en la sede de la Policía Judicial de Haití, que el grupo había tenido el permiso del gobierno de la República Dominicana para llevar a los niños a un orfanato que esta misión administra en dicho país.

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La Voz de los Mártires” es un ministerio internacional dedicado a servir a la iglesia perseguida. Fue fundado por Richard Wurmbrand a finales de 1960 como “Misiones cristianas para el mundo comunista”. Wurmbrand sufrió en su país natal catorce años de tortura y encarcelamientos por su fe por parte de los comunistas.

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