Solo en Argentina…

Para ir pensando en este tiempo político…
(¡Piense antes de votar!)

  • Solo en Argentina, una pizza puede llegar a tu casa, más rápido que una ambulancia…
  • Solo en Argentina, es más fácil ser asaltado que conseguir trabajo…
  • Solo en Argentina, sus ciudadanos están más preocupados por el futuro de la Selección Nacional de fútbol, que por la desnutrición infantil, la educación, la deuda externa, o los servicios sanitarios…
  • Solo en Argentina, mucha gente es feliz recibiendo un choripán (chorizo con pan) y una gaseosa, a cambio de ir a votar por un candidato que le va a mentir durante los próximos cuatro o seis años…
  • Solamente un gobierno como Dios manda, puede sacar a nuestra querida Argentina del estancamiento económico y del atraso moral, en que hoy se encuentra.

      Uno de los errores que se cometen, tiene origen en los propios gobernantes: Que al necio se le da un alto cargo, mientras que la gente que vale, ocupa puestos humildes (Eclesiastés 10, 5-6). En consecuencia, es común en Argentina que los inútiles sean exaltados a dignidad y viceversa. Y su consecuencia natural es que si no hay buen gobierno, la nación fracasa. (Proverbios 11, 14).

¡Viva la Patria!
¡Que Dios le bendiga y le guarde!

 por el Dr. (Abogado) Eduardo P. Demarchi -- E-Mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Además se podría agregar a esta enumeración de males, que no sólo en Argentina, sino en casi todas las naciones del mundo, por no decir directamente en todas, seguramente se podrían confeccionar listas parecidas. No nos sorprendamos. Siguiendo los lineamientos de la Palabra de Dios, por ejemplo en Romanos 8:22, sabemos "que toda la creación gime a una, y á una está de parto hasta ahora" esperando el cumplimiento de 2 Pedro 3:7: "Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos" y el cumplimiento de la visión del Apóstol Juan en Apocalipsis 21:1: "Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es", lo cual hace referencia al lugar que habitarán los cristianos nacidos de nuevo y redimidos por la sangre de Jesucristo.

Estos conceptos vertidos no son para desmerecer las buenas intenciones al exponer los males de la sociedad, ya que justamente debemos ser guardianes (Eze. 3:17), en el sentido positivo. Y como cristianos, debemos ser sal y luz (Mat. 5:13-14) en un mundo de corrupción; debemos ser buenos mayordomos y cuidar la creación que Dios nos ha confiado. Pero lo más importante es concientizarnos de que esta vida terrenal no es más que nuestra preparación para una vida eterna; y que según nuestra propia decisión (Jn. 3:16- 21) será con Dios en el paraíso (Luc. 23:43) o con el Diablo en el lago de fuego (Apoc. 20:10 y 21:8). Esta vida corta y efímera (vea Heb. 9:27), Dios nos la ha dado, no para derrocharla en nuestros deleites, sino para que creamos en El, en Su Palabra y por sobre todo en Su Hijo Jesucristo, como único salvoconducto para llegar a tener la Vida Eterna junto a Él. 
Y en cuanto a esta vida terrenal vivámosla - aún a pesar de todos los males y problemas - en paz y con una felicidad interior, fuerte y abundante; testificando y predicando las verdades bíblicas hasta lo último de la tierra (Hech. 1:8) sin desanimo, ceñidos de la valentía y el poder que Dios mismo nos da. Y al que venciere Jesucristo dará “á comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” (Apoc. 2:8). A.P.

     NOTA: Las opiniones vertidas por los distintos autores de los artículos publicados, no necesariamente expresan la opinión de La Voz de los Mártires como institución, ni tampoco necesariamente el sentir de la mayoría de sus integrantes.  En mérito de ello cada autor, haciendo uso de su más amplia libertad, asume su debida responsabilidad sobre lo que escribe.

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La Voz de los Mártires” es un ministerio internacional dedicado a servir a la iglesia perseguida. Fue fundado por Richard Wurmbrand a finales de 1960 como “Misiones cristianas para el mundo comunista”. Wurmbrand sufrió en su país natal catorce años de tortura y encarcelamientos por su fe por parte de los comunistas.

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