El Perdón

El Perdón

 

Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros.
 Si alguno tuviere queja contra otro, de la manera que Cristo os perdonó,
así también hacedlo vosotros
(Colosenses 3:13).

 

Y sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros,
como también Dios en Cristo os perdonó
(Efesios 4:32).

 

Es fácil decir que debemos perdonar, pero más difícil es decirle a alguien: "Te perdono".

 

Perdonar es reaccionar ante una mala acción. No es negarse a ver el mal ni ocultarlo. Tal actitud sería peligrosa porque dejaría de lado nuestra aspiración a la bondad, la justicia y el amor. Para perdonar, debemos reconocer el mal que hemos sufrido.

 

Perdonar es renunciar a tomar la justicia por nuestra propia mano. Cada acto de perdón implica un proceso de duelo: el duelo por la pérdida de autoestima* o reputación*, a veces incluso por una pérdida material. Perdonar también es renunciar voluntariamente a los juicios negativos.

 

El perdón libera. Cuando perdono, permito que el ofensor deje de sentirse culpable y yo mismo me libero de la amargura. El perdón es más que un sentimiento; es una decisión libre. Se puede perdonar llorando. En cuanto damos el paso del perdón, el sufrimiento pierde gradualmente su fuerza.

 

Perdonar es reconocer la dignidad personal del agresor. Al perdonar a alguien, es como decirle: «Eres más grande que tu culpa. No te reduzco a ella».

 

¡Una gran tarea! ¿Dónde podemos encontrar la fuerza para perdonar? Quienes creen en Jesucristo reciben ayuda en esto… ¡porque ellos mismos han sido perdonados! Es más, han sido perdonados, se han librado del juicio que todos merecemos por no haber obedecido los mandamientos de Dios, porque Jesucristo fue castigado en su lugar. Por eso puedo pedir perdón a Dios, aceptar su gracia y, a su vez, perdonar a quien me ha hecho daño.

 

[No nos olvidemos que lo primero es haber nacido de nuevo conforme a Juan 3:1-21.


Es por medio de la transformación que efectúa el Espíritu Santo – necesito tener este poder, necesito tener
este don del amor.
(Corintios cap. 13)


Solo no puedo, solo no tengo fuerza.
Él me equipará para poder perdonar. Cree solamente y ora.
]

 

Fuente: La Buena Semilla, fr. 29.1.2026; Redacción: VM-Ar, 1.2.2026

 

*Autoestima y reputación: en realidad, estas características forman parte de nuestro viejo Ego o Yo que tiene que morir; si realmente confiamos en Dios siempre somos humildes, siempre podemos humillarnos. De esta manera siempre podemos dar toda la gloria a Él y a Jesucristo.

 

Testimonio de una suscriptora:

Buscar