¿América está siguiendo a Francia?

Por Bill Bathman

  El mes de julio de 2007 marcó el aniversario 231 de los Estados Unidos de América y todavía oímos a mucha gente que, mostrando su ignorancia histórica comparan la Revolución Francesa de 1789 con la Guerra Americana de la Independencia de 1776. Muchos americanos están hoy francamente indignados con Francia, por un montón de razones. Sin embargo, podríamos aprender realmente mucho de Francia - específicamente cosas que no debemos hacer.

Cuando Louis XIV revocó el Edicto de Nantes (vea nota abajo) en 1685, haciendo al protestantismo ilegal, millares de Huguenotes huyeron de Francia en un éxodo prácticamente total. Muchos se radicaron en América y otros en Sudáfrica. Con estos campeones de la libertad cristiana eliminados, fue sólo una cuestión de tiempo hasta que la tiranía se transformó en anarquía.

Como resultado del fanatismo y de la oposición a la reforma protestante de parte de los gobernantes, además de una persecución a largo plazo de los hugonotes, Francia fue privada de la influencia del evangelio. En contraposición a Norteamérica, Francia no tenía ningunos puritanos ni un gran despertar espiritual para crear el clima político hacia una libertad verdadera.

Los intelectuales franceses jóvenes, herederos del supuesto iluminismo del siglo 18, lanzaron la primera revolución en toda la historia contra Dios en general y el cristianismo en particular. París, inmediatamente antes de la revolución francesa, se enorgulleció en ser escéptica, pecaminosa y educada.

El rey Louis XV tenía una lista larga de amantes Una de ellas, la señora Pompadour, arregló para él un flujo constante de vírgenes para satisfacer sus deseos pervertidos. Louis XV murió eventualmente de una enfermedad venera contraída de una de sus vírgenes “seguras”. Su última amante, Jeanne du Barry, bien conocida por muchos de los hombres más cercanos al rey, se transformó en enemiga ardiente de Marie Antoinette, esposa del rey futuro Louis XVI.

Cuando Louis XVI llegó a ser rey en 1774, Francia era la nación más grande, más rica y más poderosa de Europa - una superpotencia - con una población igual a Rusia. Estaba en el interés propio de Francia, ayudar a los americanos en su afán de librarse de su común y principal enemigo: Inglaterra. Ayuda que los americanos recibieron y por la cual quedaron endeudados; empeñados con una deuda que han pagado ya muchas veces, incluso con sangre y tesoros.

El viejo régimen de Francia tenía en aquel momento un problema importante, sin precedente en su historia. Los intelectuales, y las clases francesas medias y altas, estaban avergonzados de su país, historia e instituciones. Las raíces de este mal extraño estaban en lo qué eufemísticamente fue llamado el iluminismo. Esto comenzó con Voltaire y sus ataques contra la iglesia católica y el absolutismo de la corona de Francia. Prontamente se incluyeron discusiones contra Dios y cualquier autoridad establecida. El movimiento hizo campaña para un sistema político, económico y educativo ideal donde librarían a los hombres para siempre del prejuicio, del pecado y del error - un sueño utópico.

En su celo por destruir el viejo sistema, los hombres del iluminismo rebuscaron en los compartimientos de la basura del pasado, tratando de volver a descubrir cada crimen y cada trasgresión, para así poder culpar a la iglesia cristiana. Debe ser recordado que éstas acusaciones eran dirigidas en particular en contra de la iglesia católica romana apostata, la cual había despreciado y resistido la reforma protestante que se había extendida por la Europa norteña.

Estos ataques ganaron ímpetu y una cierta credibilidad con la aparición de Rousseau. Su ideal era un salvaje desnudo, liberado gloriosamente de todas las restricciones civilizadas, a quien deificó como el más noble de los seres. Rousseau predicó la igualdad de todas las clases, la santidad de los pobres y proclamó derechos soberanos de las masas. Para él, todo el mal y pecado eran por culpa del cristianismo.

Al mismo tiempo había fuerzas antiguas en acción: la pornografía, la perversión, la prostitución, y ahora una nueva: la prensa. Era la primera vez en la historia que la prensa fue la fuente y el combustible para estas discusiones. París tenía más impresoras, puestos de libros, periodistas y teóricos que cualquier ciudad en Europa. Los diarios eran una mezcla de política y basura. Admiraron a los agitadores y nunca mencionaron la iglesia, a menos que sea para exponer un cierto escándalo. El pecado en altos rangos era una dieta diaria de la conversación.

En París, Marie Antoinette lanzaba esfuerzos de caridad hacia los pobres: cocinas de sopa y la distribución de pan por medio de recursos personales. Esto no les agradó a los periódicos de la propaganda en París. De allí que acusaron a la reina de que ella supuestamente habría respondido, habiéndose enterado de que tanta gente no tenía pan, que debían comer torta. Esta mentira pasó a través del país como un fuego salvaje, y fue repetida amargamente por todas partes.

De hecho, la corte trabajaba arduamente para ayudar en la emergencia, pero sus esfuerzos se tornaron en contra de ella misma. Puestos de caridad fueron instalados en París, pero los periódicos de la propaganda insistieron que no se hacía nada. Al mismo tiempo, aparecieron en otras ciudades folletos donde se decía que se podría conseguir alimento libre en la capital; hecho que hizo que una corriente de indigentes comenzara a fluir hacia la ciudad, aumentando así su miseria.

Sucedió la toma de la Bastille y pronto la monarquía fue substituida por la anarquía - la reina por la guillotina. A partir de junio de 1792 el error condujo al reinado del terror.

No se puede comparar la Guerra Americana de la Independencia (con 18.500 británicos y soldados americanos muertos) con la Revolución Francesa (con 3 millones muertos, incluyendo más de 300,000 civiles). La primera condujo a la libertad verdadera; la segunda anticipó la revolución comunista atea y la tiranía brutal que siguieron. “Prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción” (2 P. 2:19).

Entonces, ¿qué aprendemos de Francia? Apenas esto: Todo lo que necesitas para destruir una nación es una élite que no cree más en los ideales cristianos que hicieron un país grande; una élite que reescribe la historia de una manera tal que hace que los ciudadanos se sientan avergonzados sobre su propia cultura, instituciones y sobre sí mismos - termitas intelectuales que eliminan los fundamentos de una cultura y herencia cristianas.

 

Bill Bathman es presidente de la comisión directiva de la misión Frontline (Frente de Batalla) fundada por Peter Hammond de África del Sur. Fuente de investigación para este artículo fue el libro Robespierre, por Otto Scott . El hermano Bill Bathman, por invitación de la Voz de los Mártires, visitó Argentina en 1989  y predicó en varias iglesias.

 

El Edicto de Nantes

El edicto de Nantes fue firmado en Nantes el 13 de abril de 1598 por el rey Enrique IV de Francia. Este edicto autorizaba, con ciertos límites, la libertad de culto a los protestantes. Enrique IV, también protestante, se convirtió al catolicismo para poder acceder al trono. La promulgación de este edicto puso fin a las Guerras de Religión que convulsionaron a Francia durante el siglo XVI, cuyo punto culminante fue la Matanza de San Bartolomé en 1572, la cual provocó la muerte de miles de creyentes hugonotes. Con este edicto se logró dar fin a la guerra civil. Fuente: Wikipedia

 

Cabe mencionar aquí que estamos preparando un artículo sobre el iluminismo, y que muchos de los personajes de los tiempos de la Guerra Americana de la Independencia, y también posteriormente a esta, eran influenciados por esta corriente filosófica que en sus bases es antibíblica y anticristiana, y que ha provocado muchísima miseria y muertes durante los últimos 200 y más años.

Los hugonotes y la pregunta ¿qué es libertad verdadera? son otros temas que también debíeramos tratar en artículos futuros. Ahora sólo señalamos la respuesta de Jesucristo con respecto a la libertad: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Joh 8:36) . - ¿Quién nos podría ayudar con la redacción y corrección de artículos viejos y nuevos?

 

Articulo agregado al sitio 15.07.2007, ultima actualización 18/07/2007

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La Voz de los Mártires” es un ministerio internacional dedicado a servir a la iglesia perseguida. Fue fundado por Richard Wurmbrand a finales de 1960 como “Misiones cristianas para el mundo comunista”. Wurmbrand sufrió en su país natal catorce años de tortura y encarcelamientos por su fe por parte de los comunistas.

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