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La ley - ¿Hay que cambiarla?
Cierto hombre condenado por asalto y luego puesto en libertad, acaba de cometer un crimen atroz que golpea la conciencia colectiva. Inmediatamente se procede a cambiar la ley para que estos actos no se repitan. Con una enmienda u otra, sin embargo, nada cambia, y el número de delitos no disminuye. Los hombres siguen siendo parecidos al personaje del texto bíblico del evangelio de Marcos citado abajo - son indomables. Con leyes, cadenas o prisión, no pueden ser mejorados. Las leyes, que, desde luego, son esenciales para la vida en sociedad, jamás pueden resolver la raíz de la problemática.