Cómo podemos responder al Tema de Transgénero

El término transgénero hace referencia a personas cuyas identidades de género son diferentes del género que se les asignó al nacer. Se aplica al estado de la identidad de género (identificarse como hombre, mujer, ambos, ninguno, etcétera) que no se corresponde con el género identificado por parte de los demás: de si es hombre o mujer en función de las cromosomas u órganos genitales. También se aplica a una variedad de individuos, conductas y grupos que suponen tendencias que se diferencian respecto del género binario (hombre o mujer). 

Fuente Wikipedia

 Lo que sigue es extraído del Dr. Peter Saunders, Christian Medical Fellowship (CMF): Entonces, ¿cómo deben los cristianos responder al fenómeno del transgénero? En primer lugar, tenemos que verlo a través del lente de la Creación. La Biblia es sincera y resueltamente binaria. Génesis 1:27 nos dice que Dios creó al hombre a su propia imagen, varón y hembra los creó, lo cual es perfectamente coherente con lo que vemos en la naturaleza: hombres y mujeres son diferentes genéticamente, hormonalmente y físicamente. Los científicos han identificado 6.500 genes que se manifiestan de manera diferente en hombres y mujeres.

 Luego, debemos tomar en cuenta que vivimos en un mundo caído, donde nuestro rechazo colectivo de Dios (Génesis 3) ha afectado a la raza humana en todos los niveles: físico, psicológico, emocional y espiritual; por eso no debemos sorprendernos cuando aparecen condiciones como la intersexualidad o el transgénerismo. Personas afectadas por estas condiciones son a menudo profundamente lastimadas, y necesitamos tratarlas con el mismo amor y respeto que debemos mostrar a cualquier ser humano hecho a la imagen de Dios. Todos estamos contaminados por las consecuencias de la caída y todos somos pecadores que necesitamos del perdón de Dios.

 Tercero, no debemos capitular ante la ideología transgénero. Amar a alguien no significa afirmar su falsa creencia, usar su nombre elegido, admitirlo conforme a las habilidades que él mismo haya elegido, permitiéndole competir como sexo opuesto en eventos deportivos u ofrecerle hormonas y cirugía para el cambio de género. Eso no es amor; eso es en realidad una forma de abuso. Puede ser que te llamen un fanático transfóbico o en peores términos; pero la Biblia, la ciencia y el sentido común están de tu lado. Dios nos creó hombre y mujer. Es muy simple.

 Cuarto, debemos aprovechar la oportunidad presentando el evangelio en situaciones relacionadas con el transgénero. Jesús dio la bienvenida a todos, pero al hacerlo no respaldó todas sus creencias o sus conductas. Más bien los llama al arrepentimiento y a la fe, a una vida en obediencia -con la ayuda del Espíritu Santo- para ser transformados por la renovación de sus mentes (Romanos 12:1-2). Y Jesús los llamó a encontrar su identidad no en su género elegido, o cualquier otra cosa, sino en Él mismo.

 Por tanto, os ruego hermanos por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio racional. Y no os conforméis a este mundo; mas transformaos por la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom. 12:1-2).

Fuentes: CMFblog.org.uk, Way of Life News 21.7.2017; Redacción: VM-Ar

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