La Desaparición del Discernimiento Bíblico

En muchos sectores del cristianismo se están buscando con ahínco los dones del Espíritu Santo más espectaculares de entre los enumerados en 1 Corintios 12. Sin embargo hay un don mencionado también, el discernimiento de espíritus, que está muy descuidado, hasta despreciado. Por eso reproducimos el siguiente artículo del ministerio fundado por Dave Hunt y te invitamos que lo leas con mucha atención y oración. A.P.

En una publicación anterior exhortamos a nuestros lectores a disciplinarse en leer la Palabra de Dios diariamente. El énfasis estaba en desarrollar un hábito, el mejor hábito y el más indispensable que cada creyente debería tener. Por supuesto, incentivamos leer la Biblia; es el cimiento para vivir la vida de acuerdo a lo que la Palabra nos enseña, la única forma en que quien ha nacido de nuevo, pueda madurar en la fe.

Aún así hay una simple verdad de la que muchos cristianos no se han percatado: si no leemos la Palabra de Dios por nosotros mismos no podemos saber Sus instrucciones. Si no sabemos las instrucciones de Dios, no podemos seguirlo y por lo tanto no podemos hacer lo que a Él le agrada. Trágicamente muchos, si no todos, no han tomado en consideración esa simple verdad. Sus creencias espirituales tienen la tendencia a ser una colección de cosas que ellos han oído (en sermones, radio, televisión, libros, películas, etc.) mezcladas con lo que ellos hayan o no hayan obtenido de la Biblia. Han sido "alimentados a cucharadas", en vez de haber obtenido su alimento espiritual directamente de la Palabra de Dios.

¿Por qué es esto tan trágico? ¿Acaso no tiene valor el conseguir información de varias fuentes cristianas acerca de las enseñanzas de nuestro Señor? ¿Acaso nuestro Señor no tiene maestros dotados para ayudar a los creyentes a entender mejor la Palabra de Dios? No hay lugar a dudas en lo que a eso se refiere, pero si esas fuentes son los principales conductos por los cuales nosotros aprendemos la Palabra de Dios eso nos va a llevar a una anemia espiritual, en el mejor de los casos, y nos puede convertir en individuos indefensos ante la decepción espiritual, en el peor de los casos. ¿Cómo puede un creyente ver la diferencia entre un buen maestro y un maestro falso? Aunque las Escrituras nos dicen que Dios ha equipado a algunos para ser maestros (Efesios 4:11), por otro lado Su Palabra nos dice que habrá falsos maestros que encubiertamente introducirán herejías destructivas (2 Pedro 2:1). Entonces ¿cómo podemos nosotros saber la diferencia?

La mayoría de los cristianos no se están haciendo esas preguntas, ni tampoco parecen muy interesados acerca de las consecuencias relacionadas con de la falta de discernimiento espiritual. El segundo capítulo del libro de los Hebreos empieza con una advertencia: Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos (Heb. 2:1). Este texto nos advierte de que podemos ir a la deriva y alejarnos de las Escrituras al mismo tiempo de seguir algo que parece que es bíblico, pero que en realidad no lo es. Muy a menudo en estos días escucho de personas que se llaman cristianas excusándose y excusando a otros por creencias que no son bíblicas y también declarando al mismo tiempo que ellos "aman a Jesús”. ¿Qué Jesús será ese? ¿Es acaso el Jesús bíblico, el cual declara que Él es el camino, la verdad y la vida? ¿Se trata acaso del Verbo Encarnado quien desafía a todo aquel que profesa ser un creyente en Él, haciéndole la siguiente pregunta: ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? (Lucas 6:46). ¿Sería acaso nuestra respuesta: "Lo siento mucho, Señor, no estaba al tanto de la mayoría de las cosas que tú dijiste”? Si es ese el caso, entonces la suposición de poseer "la mente de Cristo" (1 Corintios 2:16) es algo como una ilusión delirante.

Para que no exista un malentendido, el propósito de este artículo tiene que ver con los frutos de aquel quien realmente conoce al Jesús bíblico, aquel quien solamente por fe ha puesto su confianza en Cristo como su Salvador, la única persona quien pudo (y lo hizo) pagar la pena máxima por los pecados de la humanidad. Esto también está dirigido a aquellos quienes han puesto su fe en Él y han recibido Su don: la vida eterna; y viven desde ahora su vida en Cristo, lo cual significa vivir una vida santa y fructífera. Jesús dijo: Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (Juan 10:10). Los frutos del creyente no solamente enriquecen su propia vida, sino que también esa nueva vida en Cristo se convierte en un testimonio, el creyente se convierte en un testigo de la verdad del Evangelio que ha cambiado la vida de uno para que así esta vida sirva como ejemplo para que otros puedan ser convertidos a Jesús. Pero también la vida de un creyente en Cristo es en vano cuando este creyente realmente no conoce las enseñanzas de Cristo.

Una vida que no es productiva en Cristo deja mucho que desear, pero también puede ir más lejos que ser solamente una vida inefectiva espiritualmente. El hecho de no conocer la Palabra de Dios lo convierte al creyente en una persona vulnerable que puede ser engañada espiritualmente. Una vez más, eso debe ser bastante obvio: si no sabemos lo que la Biblia nos dice, no podemos discernir entre lo que es verdadero y lo que no lo es. Por lo tanto, una persona que es ignorante de las Escrituras, es presa fácil para ser apartada de la verdad de Dios. Cuando tal condición se convierte en una clase de epidemia espiritual entre cristianos, estos creyentes se convierten en peones o títeres del adversario que es Satanás, y al mismo tiempo son participantes de la apostasía y también contribuyentes involuntarios a la emergente religión del Anticristo (Apocalipsis 13). Pero, ¿cómo puede llegar a ocurrir esta situación?

Dave Hunt y yo hemos estado observando ciertas tendencias en la iglesia evangélica por más de 35 años. Durante este tiempo ciertos acontecimientos importantes han tomado lugar, y casi todos ellos han debilitado enormemente la creencia y la dependencia en las Escrituras. Hemos documentado tales acontecimientos en un sinnúmero de publicaciones. Muchos de estos acontecimientos fueron documentados en uno de nuestros primeros libros titulado "La Seducción del Cristianismo”. En artículos anteriores hemos demostrado, citando la Palabra de Dios, cómo la primera estrategia de Satanás, el engañador de la humanidad, fue reflejada en su declaración inicial a Eva en el Jardín del Edén. Era una táctica calculada para debilitar su confianza en la Palabra de Dios cuando dijo: ¿Conque Dios os ha dicho? (Génesis 3:1). A través de toda la historia de la humanidad Satanás ha expandido su asalto a la Palabra de Dios en formas que van más allá de simplemente plantar semillas de duda y lo ha hecho distorsionando, denigrando, corrompiendo y mintiendo descaradamente las Escrituras. Durante las últimas décadas, ha seducido con sus más efectivas artimañas a muchos cristianos apartándolos de la Palabra escrita de Dios, reemplazándola con un contenido subjetivo y experimental (creencias basadas en sentimientos). Esta táctica ha contribuido enormemente a la desaparición del discernimiento bíblico. 

Por ejemplo, la falsa enseñanza conocida como "Rhema vs. Logos" nos dice que Dios habla ahora a los creyentes con la misma autoridad o aún con una autoridad superior a la que se encuentra en la Biblia. Por décadas esta doctrina ha llevado a millones de creyentes carismáticos y pentecostales alejándolos del objetivo que es la Palabra escrita de Dios.

La subjetiva seudo-ciencia llamada Psicología Cristiana, cuya meta es integrar la psicología con la Biblia (primariamente a través de consejería psicológica), ha infectado la iglesia conservadora evangélica con las doctrinas humanistas de amor- propio y auto-estima. Lo que es aún más dañino, es el hecho que ha eliminado, en las mentes de multitudes de cristianos, casi totalmente la fe en la suficiencia de las Escrituras.

Se ha desarrollado un movimiento para hacer crecer la membresía de las iglesias, a través de varios métodos dirigidos principalmente a las supuestas necesidades de los que están perdidos espiritualmente, y esto ha resultado ser el camino que aparentemente es correcto para el hombre, Ese desarrollo ha sido un factor importante al introducir la llamada sabiduría del hombre en la iglesia y distanciarla de esta manera de las Escrituras. Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte (Prov. 16:25).

El movimiento de la llamada Iglesia Emergente y que está dirigida especialmente a la juventud es un atentado que supuestamente trata de alcanzar la "cultura" y llevarla a Cristo y lo hace tratando de imitar en todo lo posible tal cultura secular; así que, en vez de influenciar la cultura con las enseñanzas de Cristo, lo que está ocurriendo es lo contrario y así las iglesias evangélicas están siendo influenciadas por la cultura secular.

Los individuos que están propagando este movimiento quieren "inventar o lograr un nuevo cristianismo" y lo que están haciendo es intelectualizar el evangelio para así reconciliarlo con la creencia del mundo secular en todas las áreas de nuestra vida ya sean sociales, psicológicas, científicas o teológicas. Sabiendo que la Biblia impone y declara su autoridad absoluta en lo que se refiere a las doctrinas espirituales, la Biblia en sí se ha convertido en un obstáculo mayor y por lo tanto, según estos individuos, debe ser actualizada para que pueda reflejar la cultura de nuestro tiempo presente. Estas distorsiones de la Palabra de Dios son engañosamente trágicas para la juventud actual, en la que muy pocos de ellos han sido disciplinados en la verdadera fe cristiana.

Estos son solamente algunos de los “exitosos” asaltos de Satanás en contra de las doctrinas de la Biblia y en contra de los que profesan ser cristianos. Por lo tanto, no es ninguna sorpresa que el adversario haya sido tan eficaz entre aquellos cuya fe y cimientos espirituales son frágiles. Cuando un ejército carece de entrenamiento, disciplina y está mal equipado para la batalla, no es sorpresa que en esta contienda espiritual el enemigo está tomando muchos prisioneros de guerra.

Tratemos de definir o explicar el problema en términos espirituales una vez más: falta de entrenamiento (no existe discipulado), falta de disciplina (el no leer las Escrituras diariamente), y estar mal equipado para la batalla espiritual (no manejar o aplicar apropiadamente la Espada del Espíritu Santo). Vayamos a la infalibilidad de la Palabra de Dios. La Biblia nos habla acerca de lo que vendrá, es decir un tiempo en particular, cuando la verdad bíblica será abandonada por un gran número de creyentes, quienes han permitido ser engañados; a esta multitud Jesús da una advertencia preocupante, caracterizando los últimos días antes de su retorno, con las siguientes palabras: Mirad que que nadie los engañe ... porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aún a los elegidos (Mateo 24:4, 24). Además, una gran cantidad de referencias en las Epístolas también enfocan el tema de creyentes yéndose a la deriva y apartándose de la buena doctrina.

Bajo la inspiración del Espíritu Santo, el Apóstol Pablo escribió: Porque vendrá tiempo cuando ni sufrirán la sana doctrina (2 Timoteo 4:3). Pablo indudablemente está dirigiéndose a la iglesia. Aquellos en la iglesia, quienes no estudian las Escrituras por ellos mismos, no pueden luchar  eficazmente por la fe que ha sido una vez dada á los santos  (Judas 3). Pablo escribió a la iglesia de Éfeso: que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error (Efesios 4:14).

Las Escrituras expresan claramente que si uno no asimila la buena doctrina está expuesto al engaño espiritual. A los ancianos de la iglesia en Éfeso Pablo les dio una advertencia de lo que iba a ocurrir después de su partida: Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos (sobreveedores), para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos (Hechos 20:28-30). Esta fue la advertencia de Pablo a su querida iglesia en Éfeso, un mensaje preocupado y crítico por el futuro de ellos en Cristo. Pablo sabía la terrible destrucción que resultaría de aquellos que adoptaran la falsa doctrina. Era un mensaje que Pablo predicó constantemente durante los tres años que estuvo con ellos.

Aquellos quienes continúan luchando vigorosamente por la fe, además de poseer los cimientos básicos de la fe para una vida productiva en Cristo, también están equipados para discernir y resistir los numerosos engaños del adversario. Eso se podría llamar las buenas noticias. Las otras noticias que no son tan buenas son que estos creyentes se van a encontrar en las primeras líneas de combate, en esta guerra espiritual, que a medida que transcurren los días continuará con más intensidad. Uno tiene solamente que hacer una revisión superficial de las Escrituras y de la historia de la iglesia para darse cuenta cuán destructivas, y hasta mortales, han sido las consecuencias que han resultado cuando la iglesia no se adhiere a la doctrina bíblica. Hoy en día muchos alegan que son las doctrinas bíblicas mismas que son el problema, especialmente cuando se aceptan en forma dogmática que según ellos crean divisiones. Esa manera de pensar es el resultado de aquellos quienes no tienen interés en luchar vigorosamente por la fe. Es la falsa doctrina que en realidad crea las divisiones, porque separa al creyente de la verdad.

Pablo aclara todo mal entendimiento cuando dice: Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos (Romanos 16:17). Increíblemente, es este versículo mal aplicado, que ha sido usado en contra de las multitudes quienes nos han contactado porque el liderazgo de sus iglesias no ha querido escuchar o prestar atención a sus preocupaciones relacionadas con las doctrinas falsas y programas falsos que se han infiltrado en la iglesia. Muchos de estos creyentes que han presentado sus quejas, han sido amenazados con ser expulsados de la iglesia y lo que en realidad estaban haciendo era luchar vigorosamente por la fe. Estas situaciones se han intensificado a través de la iglesia en general, por las mismas razones que se está publicando en este artículo, o tal vez en cumplimiento de la profecía hecha por el apóstol Pedro: Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios... (1 Pedro 4:17).

Aunque por décadas, nosotros por medio de estas publicaciones hemos estado exhortando y alentando a los creyentes a que sean verdaderos Bereanos (comprobando todo lo que se está enseñando - Hechoes 17:10-11), nosotros también hemos experimentado el aumento en intensidad de esta guerra espiritual y también hemos sido testigos de su crecimiento nefario. El más reciente ataque, para el cual le pedimos a ustedes que estén en oración, es la amenaza de una demanda legal acerca de un libro que hemos publicado, un libro escrito por David James titulado "El Presagio, ¿Realidad o Ficción?" (The Harbinger: Fact or Fiction?) Tal demanda alega que el autor ha usado demasiadas citas del libro titulado "El Presagio" (The Harbinger), sin haber solicitado permiso al autor de este libro, el Rabino Jonathan Cahn y de la compañía publicitaria llamada Charisma Media Publications (CMP). La demanda alega también que nuestro uso de tales citas ha inhibido las ventas del libro "El Presagio" y que por lo tanto ha dañado financieramente a Cahn y a CMP en una cantidad de dinero que se determinaría en el futuro. En realidad, se nos ha dicho que tenemos que limitar nuestra documentación cuando queramos advertir al cuerpo de Cristo de los errores bíblicos de "El Presagio". En otras palabras, nosotros no podemos ser Bereanos o como el centinela de Ezequiel 3:17-19, si no le pedimos permiso a Cahn.

Durante mis 35 años que he estado trabajando con Dave Hunt y el haber dirigido nuestras inquietudes y preocupaciones acerca de cada religión, culto, sectas, publicaciones religiosas, libros, etc., durante todo ese tiempo, ninguna organización o individuo ha hecho ni siquiera un intento de demandarnos legalmente; ésta es la primera vez que esto está ocurriendo. Ahora, se nos está amenazando con acción legal por aquellos que dicen pertenecer al cuerpo de Cristo. Más preocupante e inquietante que esta acción que se está tomando y que no es bíblica, es decir, el llevar a otro hermano a la corte (1 Corintios 6), es el hecho de prevenir la evaluación Bíblica de un trabajo que está influenciando cientos de miles de individuos que profesan ser cristianos, al igual que aquellos que no lo profesan. Hemos solicitado los servicios de un abogado experto en la materia para que tome cartas en el asunto y ya hemos estado en comunicación con los abogados de Cahn y CMP. Aún así, les pedimos a todos nuestros lectores por sus oraciones para que el Señor sea glorificado durante este proceso.

Al mismo tiempo que la batalla espiritual hace estragos entre nosotros, la Palabra de Dios nos da directivas para poder funcionar y ser efectivos en nuestra vida cristiana. Pablo da a Timoteo ciertas instrucciones: Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús (2 Timoteo 1:13). En lo que se refiere al ministerio de corrección, Pablo escribe: Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a la voluntad de él (2 Timoteo 2:24-26). Y también habrá ocasiones que, como el Espíritu nos conduzca, medidas más duras van a tener que ser tomadas: Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie (Tito 2:15). Tito era el indicado para ministrar la Palabra de Dios a sus discípulos, su autoridad era las Escrituras, y él fue exhortado para mantenerse firme y no ser despreciado por abandonar o retroceder de la sana doctrina.

Nuestra oración es que todo aquel que mencione el nombre de nuestro Señor Jesucristo reciba también el aliento y estímulo que Pablo le transmite a Timoteo y también a todos nosotros, cuando dice: Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza ...Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren ... que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina (1 Timoteo 4:13, 16; 2 Timoteo 4:2). T.A.McMahon (feb. 2013)

Título en inglés: “THE DEMISE OF BIBLICAL DISCERNMENT”

Fuente: https://www.thebereancall.org ; Redacción: VM-Ar 12.2.2016

 

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