Luz en la oscuridad de Corea del Norte

Por Steven Lear

"Observé como los cuerpos muertos flotaban lentamente río abajo. La mayoría eran de mujeres y niños. Un soldado chino se paró en la ribera y usando un palo largo, alejaba los cuerpos que estaban del lado chino y los devolvía de nuevo a la orilla de Corea del Norte. Esto se estaba convirtiendo en un acontecimiento frecuente. Al día siguiente, encontré el cuerpo de una mujer en la orilla. Cuando me acerqué noté un agujero en su estómago. Un pequeño pez todavía estaba dentro de su cuerpo. Fue después de esta experiencia que el Señor me habló. Y en ese momento supe lo que tenia que hacer..."  Pastor Kim

Durante los últimos quince años que he trabajado con La Voz de los Mártires, he tenido el honor de visitar muchas naciones restringidas. Conocí a cientos de cristianos perseguidos. Sin embargo, ninguno de esos viajes me preparó para lo que más tarde experimentaría a lo largo de la frontera de China con Corea del Norte.

Recuerdo haber hablado hace unos años atrás, mientras preparaba un artículo sobre Sudán, con el fundador de nuestro ministerio, Richard Wurmbrand. Le pregunté: "Pastor, ¿cuales son sus pensamientos sobre Sudán?" Él contestó: "no te puedo decir nada sobre Sudán..."
Me confundí por su respuesta, pero quedé callado esperando que me lo explicara. "No importa lo que yo te diga de Sudán, sería una mentira. Es más horrible de lo que yo te pueda describir. Y si yo te dijera aunque sea un poquito, no dormirías esta noche”, fue su contestación.
Ahora me siento de la misma forma confeccionando este artículo sobre Corea del Norte. No importa lo que escriba, en comparación a la cruda realidad, parecería siempre una mentira. No hay forma de que yo pueda describir con precisión la gravedad de la situación a la que están enfrentados nuestros hermanos en Corea del Norte. Esta nación aislada de 22 millones de habitantes se ha convertido en el lugar más hostil de la tierra - una nación que encarcela, tortura y ejecuta públicamente a sus ciudadanos sin la más ligera consideración por la vida humana.

EN LOS BANCOS DEL RIO TUMEN

El primer día de mi viaje me senté en los bancos del río Tumen, el cual divide a Corea del Norte y China. A primera vista parecía pacifico. No es muy ancho (en algunos lugares menos de 30 metros) y hay una corriente tranquila. Sin embargo, el río Tumen probablemente ha presenciado más muertes que ningún otro río en el mundo.
Hay guardias armados en bunker escondidos más o menos cada 60 metros a lo largo del río del lado de Corea del Norte. Se les ordenó detener, por cualquier medio, a quienes fueran sorprendidos tratando de escapar del país. Aquellos que intenten escaparse durante la noche enfrentan el riesgo de ahogarse, lo cual es común con niños pe­queños. En el invierno, el río congelado es más fácil de cruzar, pero los prófugos se arriesgan a morir congelados. La mayoría de los norcorea­nos no tienen un abrigo para el invierno.
Multas pesadas (incluso la cárcel) son impuestas en contra de cualquier ciudadano chino que ofrezca la más leve asistencia a un prófugo coreano. A la persona que sea sorprendida ofreciendo un simple plato de arroz a un niño hambriento, puede costarle el salario de un año.
En contraste con ello, las liberalidades se ofrecen como recompensa por capturar a un norcoreano.
La policía de China está también en la constante bús­queda de refugiados norcoreanos y ha permitido a agentes norcoreanos asistir­los en la búsqueda. Una nueva prisión se ha construido cerca del río para alojar a los prófugos antes de transportarlos de vuelta al lado norcoreano. La pri­sión fue construida des­pués de que la policía recibiera muchas quejas sobre como los refugiados esta­ban siendo tratados.
Previamente, la policía y agentes norcoreanos insertaban un alambre de metal a través de las nari­ces de los refugiados o los ataban literalmente juntos. Eran también frecuentemente golpea­dos, y los que se resistían eran ejecutados. Ahora las atrocidades están ocultas por una pared de concreto de 4 metros de altura.

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 Niños norcoreanos: Las guarderías estatales están llenas con niños desnutridos a quienes se les enseña que deben rendirle culto a los dos Kims.

Con todo, el trato en China es nada en comparación a lo que ellos enfrentan cuando son regresados a Corea del Norte. Hay tres crímenes primarios en la cima de la lista de las leyes de Corea del Norte: el primero es hablar en contra del régimen; el segundo es creer en Dios; el tercero es intentar escapar de Corea del Norte.
A pesar de los riesgos, miles de norcoreanos escapan a China cada año. El punto en cuestión es que tienen hambre y no tienen esperanza. Los niños se han olvidado de cómo reír, incluso de cómo llorar.
Como consecuencia de la hambruna que comenzó en los años 90, el hambre ahora se ha transformado en algo de todos los días. Aproximadamente el 10 % de toda la población de Corea del Norte muere por causa del hambre en menos de una década. 
El río Tumen se ha convertido también en "un pasaje de salvación", puesto que muchos grupos de cristianos han organizado un sistema de ayuda para los prófugos y también aprovechan esta oportu­nidad para compartir el amor de Cristo. Uno de estos voluntarios es un coreano radicado en China, llamado "Pastor Kim".

¿QUIÉN VA A AYUDAR A MÍ GENTE?

El Pastor Kim nació en una familia muy pobre de ateístas. Siendo aún un niño, vio como un grupo de cristianos fue torturado y asesinado públicamente. Su padre le dijo: "Esos cristianos son tan estúpidos..."
En 1984, a la edad de 25 años, Kim se casó con una muchacha joven y muy atractiva llamada Yong Soon Lee. Ella venía de una familia adinerada y, como Kim dijo, "estaba un poquito en el lado salvaje". Pero una tragedia golpeó a su familia, cuando en 1993 la esposa de Kim fue brutalmente violada y asesinada. El estaba devastado y no sabía que rumbo tomar. Yong Soon Lee se había convertido a Cristo solo un año antes de su trágica muerte. Kim pensó que ella había sido una tonta, y culpó a Dios; extrañamente culpó a aquel en quien nunca creyó.
Sin embargo, Kim empezó a leer la Biblia y visitó la pequeña iglesia a la que su esposa asistía. Después de unos meses, Dios había ablandado su corazón. Poco tiempo después de aceptar a Cristo, Kim asistió a un seminario secreto y se dio cuenta de que el Señor Jesucristo quería que él estableciera una iglesia entre las comunidades coreanas del noreste de China. Fueron estos sucesos que lo llevaron a ubicarse a lo largo del río Tumen, lugar donde recibió su verdadero llamado.
"Después de ver los cuerpos de muertos flotando río abajo, y especialmente el cadáver de la mujer muerta que había llegado a mis tierras de labranza, el Señor trajo a mi mente la historia de Esther. Mardoqueo le había dicho a Esther: si permaneces completamente en silencio, alivio y liberación se levantarán para los judíos, pero tú y la casa de tu padre perecerán. Esther contestó: yo voy a ir donde el Rey, y si perezco, ¡perezco!
"Estas palabras quemaron mi corazón, y supe que si yo no ayudaba a mi pueblo, Dios traería salvación de otra forma. Me di cuenta deque Dios quería usar a coreanos viviendo en China para llevar el Evangelio a Corea del Norte."
Pronto supimos que el llamado del Pastor Kim no fue el único. Numerosos hermanos coreanos chinos recibieron también este llamado casi al mismo tiempo. Por razones de seguridad muchos de estos colaboradores, incluyendo el Pastor Kim, se habían alejado de sus propias iglesias para este trabajo. Sus líderes dijeron que era muy peligroso y que no era bueno para ellos estar en contacto con un misionero a Corea del Norte. Mientras que aquellos que son sorprendidos ayudando a norcoreanos “solo” son severamente multados, los obreros de la misión son frecuente­mente encarcelados. El Pastor Kim ha sido encarcelado ya dos veces debido a esta actividad. Pero la pasión arde en los corazones de estos hermanos mientras sirven a su pueblo de Corea del Norte.

EJECUCIONES PÚBLICAS Y “TRATAMIENTO JUSTO”

Durante el tercer día de mi visita nos fuimos por un camino tortuoso hacia la cima de una pequeña montaña pasando por encima de una ciudad norcoreana.
Estamos lo suficientemente cerca para ver a los coreanos caminando a lo largo de los caminos; aunque muy pocos ciudadanos de Corea del Norte dejan sus casas, y raramente se los ve caminando en grupos. Podemos ver un parque, pero nadie está allí. También hay una gran fábrica, pero parece desocupada.
Todo en Corea del Norte es gris y sombrío. Observamos las montañas en ambos lados de la frontera. Aquellas que están del lado de China tienen una vegetación de un exuberante crecimiento. En contraste, la ladera de Corea del Norte está desértica. El régimen comunista ha despo­jado al bosque de todo árbol para ser utilizado como leña.
Estoy de pie al lado de un colaborador de La Voz de Los Mártires, quien conoce mucho del ministerio que realiza nuestra misión dentro de Corea del Norte. Al mirar sobre la ciudad me señaló el parque y me contó que el gobierno norcoreano recientemente ejecutó públicamente a 30 personas. Un camión transitaba en medio de la ciudad pasando música festiva a todo volumen, invitando a todos a que fueran y obse­rvaran lo que les pasa a "los enemigos del régimen". Luego nuestro colaborador tristemente me dijo que 18 de las 30 personas asesinadas eran obreros cristianos y parte de su red de ayuda.
Mientras seguíamos observando la ciudad, no pude dejar de imaginarme el horror y de nuevo me pregunté como en el mundo de hoy en Corea del Norte se pueden llevar a cabo tantas atroci­dades. He leído informes de ejecuciones horribles con los métodos más repugnantes dentro de los campos de trabajo forzado. Un informe habló sobre un condenado que fue amarrado a una estaca mientras los miembros de su familia fueron forzados a prenderle fuego. Corea del Norte ha dicho que no tiene campos de trabajo forzado y que tratan a cada ciudadano de manera justa.

ECONTRÁNDOSE CON LOS PRÓFUGOS

Al día siguiente estaba reuniéndome con dos directivos de la Voz de los Mártires. Queríamos visitar alguna de las tantas “casas seguras” a las que nuestro ministerio asiste.
Tan pronto el sol se empezó a ocultar caminamos por dos horas, introduciéndonos más adentro de las montañas. La casa a la que llegamos parecía, desde afuera, una típica casa china: pequeñas estructuras de madera con los techos de paja.
Cuando entramos, vimos unas mujeres cocinando en el suelo. Un pequeño niño de rostro redondo y grandes ojos nos miró nerviosamente. Pregunté que edad tenía; me dijeron que 12 años. Hay otras tres o cuatro personas, ninguna mayor de 25 años.
Nos sentamos juntos en el suelo. Mientras las mujeres seguían preparando la comida,  nos explicaron que nunca habían estado en contacto con una persona de occidente. Por años ellos han escuchado que la gente de occidente secuestra a los corea­nos y les quitan sus órganos. Ahora saben que no es verdad; de todos modos, parecía que el niño de 12 años tenía sus dudas al respecto. Su cara continuaba revelando su ansiedad mientras estábamos allí.
Conversamos poco mientras comía­mos. Por medio de nuestro guía, quien era también nuestro traductor, supimos que hay varias familias vivien­do actualmente en esta casa. Todos se han convertido al Evangelio y están estu­diando la Biblia. Se están preparando para regresar a Corea del Norte como evange­listas secretos. Preguntamos donde estaban los demás y nos dijeron que se escondían más hacia adentro de la montaña. Se turnan para estar en la casa. Ninguno de los refugiados puede dormir dentro de ella. Si fueran encontrados durante la noche, no tendrían ningún lugar para huir.
De a poco los miembros de la casa fueron tomando confianza  con nosotros, y nos invitaron a ver uno de los lugares secretos donde ellos duermen. El pequeño y aprehensivo niño saltó al carro con nosotros – tal vez se convenció finalmente de que no íbamos a hacerle daño.
Manejamos tanto como se pudo y el resto del trayecto lo hicimos caminando dentro del bos­que. El escondite provisional está bien oculto y construido al lado de la montaña. Está hecho de grandes ramas y cubierto con una lona plástica para el resguardo de la lluvia. Dos familias estuvieron viviendo en el pequeño refugio durante tres meses. Cuando ingresamos a la casa, vimos unas candelas y una linterna junto a unas Biblias. Los coreanos se turnaban las candelas y la linterna para poder leer la Biblia. El niño de doce años leyó la oración del Señor con voz fuerte y muy despacio. Nuestro guía nos comentó que esto era un gran suceso para él, puesto que nunca había ido a la escuela y, sin embargo acababa de aprender a leer.
Más tarde nos dimos cuenta de que esto no era común. Las familias son tan pobres que no pueden comprar zapatos a sus hijos para ir a la escuela. Tampoco tienen dinero para comprar ni papel ni lápices. No tienen esperanza de un futuro mejor debido a que la educación queda rezagada por la lucha de sobrevivir.
Cantamos "Gracia admirable" en inglés y coreano. Luego celebramos una poderosa reunión. Podía ver la convic­ción y compromiso en los ojos de los presentes. Los norcoreanos cristianos estaban ansiosos por hablar con nosotros, pero no podía­mos comunicarnos mucho. Solo podía­mos imaginarnos las penalidades por las que han atravesado y lo que les espera, tan pronto se gradúen como misioneros secretos y regresen a su tierra.

LIBRADO DE LA PRISIÓN

Pasé unos días más haciendo entrevistas, y mientras más conocía a los trabajadores tanto más consistente era el mensaje: los horrores infligidos a las personas de Corea del Norte, especialmente a cristianos, son desconocidos para la mayoría del mundo. La única esperanza que permanece es el Evangelio.
Una noche conocí al misionero Lee, quien es un coreano americano. Lee dio las gracias a uno de los directivos de la Voz de los Mártires por dar ayuda a su colaborador Wonsan, quien había estado en prisión en Corea del Norte.
Wonsan fue criado como un simple granjero en el interior pobre de China. Pero después de convertirse a Cristo, su corazón, como el de tantos otros, comenzó a arder por Corea del Norte. Wonsan hizo muchos viajes por estos lados y estableció una fuerte red de creyentes, pero recientemente fue capturado y encarcelado en Corea del Norte.
Cuando nos enteramos de su encarcelamiento, se nos dijo que él podía ser liberado si se pagaba cierta suma de dinero como fianza. El ministerio la Voz de los Mártires pagó dicha deuda, y Wonsan fue liberado. El misionero Lee nos mostró el increíble testimonio de Wonsan por escrito. Mientras más hablamos de Wonsan más animado me siento por el crecimiento de cristianos coreanos que están sirviendo en el norte de Corea. Son héroes que no temen a lo que otros les puedan hacer.prision 

Prisión de Corea del Norte

DILE AL MUNDO

Al día siguiente, el misionero Lee invitó a dos mujeres cristianas a hablar con nosotros. Una de ellas, una joven norcoreana, había sido arrestada durante su intento de escapar. En ese tiempo aun no era creyente:
"Me capturaron tratando de escapar, y me sentenciaron a un mes y quince días de prisión, junto a otras quince mujeres. Fuimos a una prisión especial solo para aquellos que son captu­rados tratando de escapar. Es un milagro que esté viva, no creí que pudiera sobrevivir la prisión. Nos trataban peor que a animales. No teníamos agua.
estudio biblico en casa secreta

Cristinaos norcoreanos estudiando la Biblia en una casa secreta patrocinada por La Voz de los Mártires.

(VOM = Voice of the Martyrs = La Voz de los Mártires)

“Nos hacían trabajar desde las 5 de la mañana hasta las 4:30 de la tarde. Inmediatamente después íbamos a entrenar hasta las 11 de la noche ... y en seguida ¡más entrenamiento! No teníamos agua todavía durante este tiempo. Y si ellos se enojaban con nosotros, nos quitaban la comida que se suponía íbamos a recibir.
“Les gustaba golpearnos con látigos de caucho. Los más débiles eran los más golpeados, haciéndoles así más difícil el trabajo. Y el ciclo se repetía. Nos sentíamos muy mal por ellos”, nos dijo.
La otra mujer tenía unos 70 años. "Roli" - así la llamaban - nunca había compartido su historia con un occidental. Se me dijo que viajaba mucho a Corea del Norte. Roli, no puede recordar cuantas veces ha cruzado la frontera, pero asiste a muchas iglesias clandestinas y personalmente ha llevado Biblias a cada una de ellas.
En la mitad de la entrevista, ella empezó a llorar. La alegría que expresaba cuando me hablaba de los muchos cre­yentes fue reemplazada por la angustia, cuando se refirió a tres de sus colaboradores que fueron ejecutados y ocho que están encarcelados. Le pregunté si las ejecuciones habían sido públicas. Dijo que sí, moviendo su cabeza. Estaba muy preocupada por un joven que había sufrido severamente en prisión. Ante tanto sufrimiento experimentado, ella expresó respecto de este joven, que mejor hubiese sido si lo ejecutaban.
Al final de la entrevista, le pregunté qué podíamos hacer. Nos pidió orar. La segunda respuesta me tomó con la guardia baja: “cuéntale al mundo sobre nuestros hermanos y hermanas en Corea del Norte, por favor”.
Esta increíble mujer me recordó a Corrie Ten Boom y a Sabina Wurmbrand. Ella expresaba una belleza que irradiaba su amor por Cristo y por su gente en Corea del Norte. Le pregunté si tenía miedo; solo sonrió, y dijo: "¿porque tendría que tener miedo? Ya me han arrestado cinco veces. ¿Qué pueden ellos hacerle a una mujer vieja como yo?"
Cuando nos despedíamos, ella se acercó, asió mi cabeza, y poniéndola cerca de la suya, pude escucharla decir: "mi trabajo casi termina... dile al mundo sobre nuestros hermanos y hermanas en Corea del Norte, por favor...”

ENVIANDO MÁS LUZ

Me pregunto, ¿cómo puede el mundo estar tan ciego ante la realidad de Corea del Norte? Es doloroso, inclusive, el hecho de que cuando se publican informes acerca de la situación, el gobierno comunista de Corea del Norte toma venganza practicando más arrestos y ejecuciones. Algunos de los campos de trabajo forzado son construidos como resultado directo de la crítica hecha en contra de Kim Jong Il y su régimen, creando así un dilema más grande: legalizar un mal y que el gobernante cruel gane más control sobre las personas en su nación.
Mientras el “mundo libre” no da ninguna respuesta, indudablemente Dios lo está haciendo al conmover los corazones de los coreanos cristianos en el noreste de China. Como dijo la reina Esther: “¿por cuanto tiempo puedo yo soportar ver el mal que vendrá a mi pueblo? O ¿por cuanto tiempo puedo soportar ver la destrucción de mi país?” Pero esto no debe detenerse aquí; nosotros también tenemos un rol. Podría ser un rol de proporciones internacionales e históricas. Solo una invasión del Evangelio puede tumbar las reglas demoníacas de Kim Jong Il.
Después de que regresamos de la frontera China y Norcoreana, nos encon­tramos con varios líderes de La Voz de los Mártires. Nos comprometimos a incrementar nuestros esfuerzos por Corea del Norte. El apoyo que se les da a las casas secretas va a continuar, como así también nuestro compromiso de estudiar nuevas posibilidades de lanzar campañas a Corea del Norte. Nuestros propósitos para ello son básicamente tres:
1- Haremos todo lo posible para que nuestros hermanos en Corea del Norte sientan que no son olvidados
2- Vamos a incrementar el esfuerzo por el Evangelio en Corea del Norte
3- Vamos a contarle al mundo acerca de la persecución en Corea del Norte 
La Voz de los Mártires está ayudando a los cristianos de Corea del Norte. Invi­tamos a nuestros amigos a unirse a nosotros y orar fervientemente por este pueblo tan atribulado. En la última década Dios ha llamado clara­mente a los chinos coreanos y coreanos americanos a alcanzar a su pueblo. Nos unimos a ellos en su compromiso. Dios no necesita ni a los medios de comunicación masiva ni a los gobiernos para traer el mensaje de la cruz a Corea del Norte, sino que ¡Él quiere utilizarnos a nosotros!

LO QUE LA VOZ DE LOS MÁRTIRES ESTÁ HACIENDO 
POR LOS CRISTIANOS EN COREA DEL NORTE

1. Biblias y Evangelios en coreano:
Usando métodos que no podemos revelar, continuamos suministrando Biblias especiales de tamaño pequeño, que incluyen comentarios al final de cada página para estudios personales. Solo hay dos iglesias abiertas en Corea del Norte, las cuales sirven principalmente como exhibición para los turistas extranjeros. En el pasado hemos dejado caer Evangelios usando helicópteros desde Rusia. Ora para que podamos continuar encontrando formas de entrar a esta nación tan restringida. 
2. Transmisiones de radio y radios:
Hemos financiado transmisiones de radio y de altavoces en colinas a lo largo de la frontera; y ahora hemos suministrado receptores especiales de radio. Cualquiera que sea descubierto escuchando estas transmisiones puede ser asesinado. Los padres comparten el Evangelio con sus hijos solo cuando estos son lo suficientemente maduros para que no lo mencionen en la escuela.

3. Comida, albergue y ropa:
El noreste de China ha sido histórica­mente poblado por millones de coreanos étnicos. Desesperados, los norcoreanos escapan por el río hacia China. Algunos son ocultados de la policía en casas de cristianos, en fincas y en hogares secretos. Nosotros facilitamos fondos para estos hogares, los cuales son sostenidos por ciudadanos cristianos chinos o cristianos chinos coreanos.

4. Globos con el Evangelio desde el cielo:
Estamos enviando a esta nación prisionera - que alguna vez fue llamada "el reino del ermitaño” - miles de globos con el Evangelio impreso sobre su superficie. En los años 70 usamos grandes globos de hidrógeno. Ahora utilizamos pequeños globos de helio con diferentes partes del Nuevo Testamento o con el folleto "Cómo conocer a Dios", impreso en su superficie de polietileno. La ventaja es que los radares no pueden detectarlos. Tenemos fotografías de familias norcoreanas que muestran como comparten en sus departamentos los textos escritos en estos globos. Por más de 20 años esto ha sido una práctica que desprende de los cielos una llamada para la salvación.

LO QUE TÚ PUEDES HACER 
POR LOS CRISTIANOS EN COREA DEL NORTE:
Orar
Ahora te has enterado de la situación de nuestros hermanos y hermanas en Cristo en Corea del Norte. Ora para que Dios les de maneras creativas de reunirse y permanecer ocultos de las autoridades y de otros que puedan hacerles daño. Pídele al Señor que les de sabiduría cuando com­partan el Evangelio en Corea del Norte. Ora para que Dios dé su pro­tección a estos hogares secretos y a los hermanos que ayudan a los refugiados de Corea del Norte. Ora para que estos refugiados encuentren a Cristo. Ora para que el corazón de Kim Jong Il sea ablandado y que se convierta.

 

Casa segura desde afuera: corea2casa segura de adentro y el interior

UNETE A NOSOTROS SIRVIENDO
A LOS CRISTIANOS DE COREA DEL NORTE

Por décadas La Voz de los Mártires ha buscado formas para asistir a los cristia­nos subterráneos en Corea del Norte. Queremos recordarte que este trabajo se ha expandido dentro de un número de proyectos, que incluyen:
 • Lanzar globos con el Evangelio impreso
• Ayudar a los lugares secretos en China para la gente que escapa de Corea del Norte
• Entrenar a pastores y evangelistas 
•  El contrabando de Biblias y Nuevos Testamentos
• Ayudar a familias de mártires
• Asistir con otros proyectos que no pueden ser mencionados públicamente.

Hoy Corea del Norte es la nación más restringida del mundo, y nosotros estamos determinados a incrementar nuestros esfuerzos para ayudar a nuestros hermanos y hermanas que están sufriendo en ese país.
Miles de cristianos están pagando sentencias en campos de "muerte". Otros han sido públicamente ejecutados. Ser un cristiano en Corea del Norte es cometer una de las peores ofensas en contra del régimen brutal de Kim Jong Il.
Por favor, únete a nosotros para expandir el esfuerzo en Corea del Norte. Si bien no podemos hablar ahora sobre planes específicos, confiamos que tendrán un impacto significante cuando se lleven a cabo; y así, de este modo, y muy especialmente, asegurarles a nuestros hermanos norcoreanos que no han sido olvidados (1 Cor. 12:25-27).
Gracias por tus oraciones y por interesarte en nuestro ministerio.

Acordaos de los presos, como si estuviereis presos juntamente con ellos; y de los afligidos, como que también vosotros mismos 
estáis en el cuerpo. (Heb 13:3)

Edición por La Voz de Los Mártires de Argentina.
Agradecemos a La Voz de Los Mártires de Costa Rica por haber facilitado este importante material que ya fue publicado en ese país a principios de 2006.

Acerca de

La Voz de los Mártires” es un ministerio internacional dedicado a servir a la iglesia perseguida. Fue fundado por Richard Wurmbrand a finales de 1960 como “Misiones cristianas para el mundo comunista”. Wurmbrand sufrió en su país natal catorce años de tortura y encarcelamientos por su fe por parte de los comunistas.

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