Devocionales

La Biblia nos enseña que nuestra vida física está en nuestra sangre: “Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” (Génesis 9:4). La Biblia también nos enseña que nuestra vida espiritual y nuestra vida eterna dependen de la sangre, la sangre de Jesucristo.

Nuestro corazón bombea sangre a una velocidad aproximada de un metro por segundo. Esto significa que cada célula roja de sangre realiza un viaje circulatorio completo, desde los pulmones, y vuelve en sólo un minuto. Pero nuestro corazón no es la única parte trabajadora de nuestro sistema circulatorio. Nuestros glóbulos rojos – que son células sin núcleo - viven sólo cerca de cuatro meses. Al final de su existencia, un glóbulo rojo ha realizado más de 170.000 viajes a los pulmones para llevar oxígeno a todas las partes de nuestro cuerpo.

Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar (1 Corintios 10:7).
Mas espera tú un poco para que te declare la palabra de Dios (1 Samuel 9:27).
 
El matemático y filósofo Blaise Pascal escribió: "Lo único que nos consuela de nuestras miserias es la diversión, y sin embargo, ésta es la mayor de nuestras miserias. Porque esto es lo que nos impide pensar sobre nosotros mismos, y nos hace pasar el tiempo insensibilizados. Sin ella estaríamos aburridos; sin embargo, el aburrimiento nos empujaría a buscar un medio más sólido de escape. Pero el entretenimiento nos divierte y nos hace llegar insensiblemente a la muerte."

Esta mañana, uno de mis colegas quedó en estado de shock; se enteró por la prensa que su cardiólogo fue abatido por un ataque al corazón. Fue encontrado muerto junto a su cortadora de césped. De hecho, este médico era uno de los más competentes cardiólogos, y él mismo había examinado a miamigo la semana pasada y le había dado un resultado tranquilizador. No obstante, este médico no pudo prevenir su propia muerte ...

La conversación entre los colegas siguió bien, todos coincidiendo en que el asunto "¡no es tan grave!" ¿Cuánto tiempo se necesita para olvidarse de semejante incidente y que no se lo recuerde más?

¡Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos! Amén (Apocalipsis 1. 5, 6).

El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, anuncia la victoria final de Jesucristo. En el original griego, la palabra "Apocalipsis" no significa "catástrofe", sino "revelación" o “levantar el velo”. Desde el comienzo de este libro nos encontramos con una descripción del glorioso Señor Jesucristo: "Aquel que nos ama" está presentado en su majestad de juez.Desde el cielo, escudriña los corazones de cada ser humano, nada se le escapa.

Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová (Jer 17:5). 

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa (Hch. 16:31).

Al ver, leer o escuchar las noticias - nos referimos aquí de manera particular a las de persecución de los cristianos en cada vez más partes del mundo - surgen las siguientes preguntas: ¿Puede el Hombre todavía ser bueno? ¿Se puede todavía creer en el hombre?

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