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El amor - fruto del Espíritu Santo
“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese el don de profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy” (1 Corintios 13:1,2)
El más sublime fruto del Espíritu Santo es el amor. La palabra griega usada aquí es "ágape".