Devocionales

Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí (Juan 14:6).

"Cuando era una niña musulmana, buscaba a dios (Alá) con todo mi corazón. Pero cuanto más intentaba complacerle, más sentía un vacío en mi interior. Sufrí por la ausencia de Dios...

Un día, cuando salía de la escuela, oí a unos jóvenes cristianos testificar: “Jesús es el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar al Padre si no es a través de él”. Este mensaje comenzó inquietarme. De repente me di cuenta de lo importante que era creer en Jesucristo para acercarse a Dios, más tarde fui a una iglesia, el predicador habló sobre el mismo versículo bíblico que había escuchado unas semanas antes en la calle ¡Ese día creí en Jesús!

[Esta esperanza] la cual tenemos como ancla del alma, segura y firme  (Hebreos 6:18, 19) 

La esperanza es una palabra maravillosa;  puede dar ánimo a todos: enfermos, desposeídos, perseguidos, víctimas, excluidos... Pero, ¿cómo podemos tener esperanza? El futuro es oscuro, inseguro, preocupante: con posibles epidemias mundiales, catástrofes humanitarias y ecológicas, inmoralidad creciente... 

Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio (Hebreos 9:27).

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:1-2)

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Los primeros cristianos no pidieron permiso, ni de los líderes judíos, ni del cesar romano, para poder reunirse – se reunieron no más en obediencia a su Señor Jesucristo y lo hicieron simplemente en casas. Así mismo lo hicieron los cristianos en lugares donde nacieron ciertos avivamientos: los creyentes, en contraposición a “iglesias” estatales o autoritarias y de doctrina contraria a la enseñanza de la Biblia, volvieron a practicar la fe conforme a la Biblia y se reunían clandestinamente.

“Nuestros sentidos nos vinculan con el mundo que nos rodea y nos permiten interactuar con el mundo. Si bien la mayoría de la gente cree que nuestro sentido de la vista es el más elevado de los sentidos y el diseño más maravilloso; sin embargo, nuestro sentido del oído no es menos maravilloso. Cuando un sonido golpea tu oído, tu tímpano vibra con las ondas sonoras, rápidas o lentas, suaves o duras. Estas variaciones de vibración nos brindan información importante sobre la naturaleza del sonido que escuchamos.

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