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La decapitación de 21 cristianos coptos egipcios a manos del Estado Islámico [ocurrida el 15.2.2015] ha puesto de nuevo en primera línea de interés la situación que viven los cristianos ante la persecución por este grupo islamista que tiene como fin llevar a cabo una limpieza étnica y religiosa en las zonas que va conquistando.

Ya sea Libia, como en este último caso, pero sobre todo en zonas como Siria o Irak, los cristianos cada vez son menos en número. Han sido asesinados o se han visto obligados a huir dejando incluso su país para poder tener una vida segura y digna.

Resulta imposible precisar con seguridad cifras exactas. Las Iglesias “oficiales”, que actúan bajo la supervisión del gobierno comunista chino, coexisten con otras clandestinas. Las cifras más optimistas hablan de más de 100 millones, y un aumento anual en torno al 10 % [otras fuentes estiman 180 millones la cantidad de cristianos]. 

La mayoría de los nuevos conversos son jóvenes urbanos. China será en 2030 el país con más cristianos en el mundo. Este auge no ha pasado inadvertido para el régimen en Pekín, oficialmente ateo.  Su actitud es ambivalente. Por un lado, “muchos de los valores del cristianismo coinciden con lo que el Partido Comunista de China considera ser un buen ciudadano, incluidos los valores familiares”, señala Gerda Wielander, de la Universidad de Westminster en Londres.

Un influyente diario británico, el Daily Mail, publicó un informe donde muestra un aspecto en gran medida ignorado, fuera del mundo islámico: el mercado de las esclavas sexuales.
Previsto por el Corán en la Sura 4:24, se explica que por medio de esta práctica, en tiempos de guerra, los soldados del “Estado Islámico”, que están luchando, no pueden utilizar musulmanas, así que les permiten subastar a los presos cristianos y yazidies, una minoría religiosa de Kurdistán.

En una reciente entrevista, Brian Houston, pastor de la Iglesia Hillsong en Sydney, Australia, se negó a dar una respuesta definitiva cuando se le pidió que aclarara su posición sobre "el matrimonio del mismo sexo". Houston respondió que "el mundo occidental está cambiando su pensamiento sobre este tema, y las iglesiasestán luchando para mantener su relevancia. Él dijo: "Los problemas reales en la vida de las personas son demasiado importantes para nosotros como para simplemente reducir a un sí o no como respuesta en un medio de comunicación" 

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