¿Manifestaciones?

¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mateo16:26).

En los países occidentales, fácilmente, por las más diversas causas, se llevan a cabo manifestaciones públicas y - si es posible - masivas. En el mismo contexto existen también muchas otras razones por las que, sin embargo, nadie sale a la calle. ¿Qué se dice, por ejemplo, acerca de millones de personas que padecen hambre? ¿Qué del abuso de menores? ¿Qué de los 40 millones de seres humanos que mueren antes de nacer cada año en el mundo? O ¿qué de tantos jóvenes que mueren en las carreteras al salir de una discoteca? 

¿Qué de los adúlteros que destruyen tantas familias? [Y ¿qué de la persecución y masacre de tantos cristianos y otras personas inocentes en Asia y África, y en tantos otros lugares del mundo?] - Sobre estos temas reina, por desgracia, a menudo un gran silencio. 

¡Pero hay más! La Biblia nos muestra la gravedad del pecado del hombre, quien dio la espalda a su Creador; esto es lo que, de hecho, produjo - y aún sigue produciendo - todo el mal en la tierra. ¿Has estado atento escuchando la predicación del Evangelio que llama a los hombres y mujeres de regreso a Dios? 

¡Y aún hay más! ¿Cómo podemos ser sensibles frente a los peligros presentes y no preocuparnos por lo que va a pasar con nosotros cuando tengamos que responder ante Dios por nuestras vidas? Más vale que hoy mismo abordemos esta cuestión, tomando una decisión personal (si todavía no lo hemos hecho). Dios no sólo nos advierte; Él nos ofrece el único camino de salvación. Esto no significa abogar masivamente por las más diversas reformas sociales, aunque éstas sean justas y necesarias. ¡No! Dios pide primero, a cada uno de nosotros, reconocer nuestros pecados y que nos arrepintamos sinceramente; que nos lamentemos genuinamente por nuestro alejamiento de Dios, poniendo toda nuestra confianza en Jesucristo, quien vino a la tierra para salvarnos. 

¿Por qué no nos preocupamos ahora por esto?

Fuente: La Buena Semilla; Redacción: VM-Ar, palabras entre [corchetes] son agregadas para aclarar detalles.

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La Voz de los Mártires” es un ministerio internacional dedicado a servir a la iglesia perseguida. Fue fundado por Richard Wurmbrand a finales de 1960 como “Misiones cristianas para el mundo comunista”. Wurmbrand sufrió en su país natal catorce años de tortura y encarcelamientos por su fe por parte de los comunistas.

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