
¡Creo!
Creo en Dios. Desde hace mucho tiempo, he sentido esta atracción hacia Él, intuitivamente, sin conocerlo.
Creo que Él es el Creador. ¡Cuántas veces, en medio de prados y bosques, mirando al cielo, tan hermoso y misterioso a la vez, he visto su mano, su poder y su sabiduría!
Creo en Jesucristo. Él es esa luz divina que poco a poco ha iluminado los rincones oscuros de mi vida, disipando las dudas, iluminando mis esperanzas y estableciendo una claridad duradera a mi entorno.
Creo que Jesucristo vino a la tierra para revelar el amor de Dios.
Creo que murió en mi lugar, pagando el precio de mi desobediencia a Dios.
Creo que resucitó, prueba del poder de Dios y de que Dios aceptó Su sacrificio por mí.
Creo que volverá para juzgar a los vivos y a los muertos, una perspectiva aterradora para quienes se negaron a creer en él, mientras que los creyentes no enfrentarán este juicio.
Creo en el Espíritu Santo. Todos los que conocen a Jesús lo tienen dentro de sí. Yo tengo su Espíritu dentro de mí para guiarme, hablarme y animarme.
Creo en una Iglesia universal, compuesta por todos los que han aceptado el perdón ofrecido en Jesús y lo siguen fielmente. Soy uno de ellos, un factor mínimo en una vasta multitud, ¡pero íntimamente conocido por un Dios, mi Padre, ¡tan grande!
Creo que Jesús regresará, que les dará, a quienes han confiado en Él, una felicidad plena y duradera. La vida eterna en la maravillosa presencia de Dios: ¡esa es mi meta, y esa meta está cerca!
Jesús le dijo: Tomás, porque me has visto, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron (Juan 20:29, lee del versículo 19 al 29).
Y al instante el padre del muchacho, clamando con lágrimas, dijo: Señor, ¡creo, ayuda mi incredulidad! (Marcos 9:24,).
Creí; por tanto, hablé (Salmo 116:10, lee el Salmo entero).
¡Gracias, Señor, ¡por todas estas certezas!
(Autor desconocido)
Fuente: La Buena Semilla, Fr., 11.4.2026
Hermanos y amigos, la Misión La Voz de los Mártires – Argentina, te invita a compartir esta reflexión con tus familiares y amigos, especialmente con los que todavía no conocen a nuestro Señor Jesucristo, para que ellos también puedan conocer el único camino que nos lleva a la vida eterna.