Violencia islámica: Olvidemos el Corán, miremos la Historia

Raymond Ibrahim – 4. 8. 2016

El debate en torno a la violencia musulmana, con demasiada frecuencia, se centra alrededor de doctrina, o sea lo que realmente significan y dicen el Corán y el Hadiz, que son las palabras y las acciones de Mahoma respectivamente. Se olvida en este debate que no hacen falta las escrituras islámicas para determinar si el islam enseña la violencia y la guerra contra los no musulmanes.

La historia [del islam] ya es suficiente… Veamos algunos hechos, que son evidenciados por fuentes históricas primarias tanto musulmanas como no musulmanas.

Tan solo una década después del nacimiento del islam en el siglo VII, la yihad desbordó de Arabia. Después de unas pocas décadas, los musulmanes habían conquistado de forma permanente lo que antes eran las dos terceras partes del mundo cristiano. El corazón del mundo musulmán hoy -naciones como Egipto, Siria, todo el norte de África, Turquía y otras más- eran, en el siglo VII, el corazón de la cristiandad.

Después de eso, vino una guerra continua contra la Europa cristiana. Entre las naciones y territorios que fueron atacados y/o estuvieron bajo dominación musulmana a lo largo de los siglos están (con sus nombres modernos y en ningún orden en particular): Portugal, España, Francia, Italia, Sicilia, Suiza, Austria, Hungría, Grecia, Rusia, Polonia, Bulgaria, Ucrania, Lituania, Rumania, Albania, Serbia, Armenia, Georgia, Creta, Chipre, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Bielorrusia, Malta, Cerdeña, Moldavia, Eslovaquia, y Montenegro.

Menos de tres décadas después de la fecha tradicional de la fundación del islam (622 d.C.), tres de los cinco centros cristianos originales fundados por los apóstoles en Alejandría, Antioquía y Jerusalén, fueron absorbidos para siempre por el islam; el cuarto, Constantinopla, valientemente resistió la embestida islámica durante siglos, pero finalmente fue conquistado en nombre del islam en 1453. Aunque ya saqueada y quemada por los musulmanes en 846 d.C., sólo la más distante Roma -el Vaticano, el quinto de los antiguos centros cristianos- no fue conquistada.

Las pocas regiones europeas que escaparon de la ocupación islámica directa debido a su lejanía al noroeste, incluyen a Gran Bretaña, Escandinavia y Alemania. Eso, por supuesto, no quiere decir que no fueron atacadas por el islam. De hecho, en el noroeste lejano de Europa, en Islandia, los cristianos solían orar para que Dios los salve del "terror de los turcos". Esto no era sólo paranoia; en 1627, corsarios musulmanes invadieron el norte de la isla cristiana tomando cautivas a cuatrocientas personas para luego venderlas en los mercados de esclavos de Argel.

Tampoco América escapó. Pocos años después de la formación de los Estados Unidos, en el año 1800, los barcos mercantes estadounidenses en el Mediterráneo fueron saqueados y sus marineros hechos esclavos de corsarios musulmanes. El embajador de Trípoli explicó a Thomas Jefferson que era el derecho y el deber de un musulmán hacer guerra contra los no musulmanes, dondequiera que se podían encontrar, y esclavizar a todos los que podían tomar como prisioneros.

No había ningún misterio sobre el islam en aquellos días. Ya en el siglo VIII, el cronista bizantino Teófanes escribió en su Chronographia:

Él [Mahoma] enseñó a los que lo oyeron que el que asesina al enemigo -o es asesinado por el enemigo- entraba en el paraíso [p. ej. Corán 9:111]. Y dijo que el paraíso era carnal y sensual: orgías de comer, beber, y estar con mujeres. Además, había un río de vino... y las mujeres eran de otro tipo, así como la duración de las relaciones sexuales se prolongaba en gran medida y su placer se hacía de larga duración [p. ej. suras: 56:7-40, 78:31, 55:70-77]. Y todo tipo de otras cosas sin sentido.

Seiscientos años más tarde, en el siglo XIV, el emperador bizantino Paleólogo II le dijo a un erudito musulmán: “Tan solo muéstrame aquello nuevo que Mahoma trajo y allí encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, tales como el mandamiento de difundir por medio de la espada la fe que predicaba”.

Tal era la honestidad del diálogo entre religiones en tiempos anteriores. Merece que se repita por los estándares de la historiografía, el esbozo histórico antes mencionado, el cual es irrefutable; y evidenciado tanto por fuentes musulmanas como europeas, desde el comienzo tradicional del islam hasta la era moderna.

En resumen, independientemente de lo que el Corán y otras escrituras islámicas realmente "quieran decir", por aproximadamente un milenio -marcado por una refutación de los cruzados que el Occidente moderno está obsesionado en demonizar- los musulmanes han hecho guerra de manera implacable contra Occidente. Y lo hicieron y continúan haciéndolo en nombre del islam.

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Y ahí radica el problema: hoy en día, ya sea que se enseñe en la secundaria o en la universidad, o se presente en las películas de Hollywood o en los medios de comunicación, la narrativa histórica predominante es que los musulmanes son históricamente "víctimas" de la "intolerancia" de los cristianos occidentales.

Así que, aquí estamos pagando el precio de ser una sociedad a-histórica: pocos años después de los ataques islámicos del 11 de setiembre -sólo el último en la jihad de siglos de duración y que abarca continentes- los estadounidenses eligieron dos veces a un hombre con nombre y herencia musulmanes, para presidente; un hombre que abiertamente faculta la misma ideología islámica contra la que los guerreros occidentales lucharon durante siglos.

Seguramente los antepasados europeos de los Estados Unidos, quienes en algún momento combatieron o fueron conquistados por el islam, deben estar revolviéndose en sus tumbas.

¿Pero todo esto es historia, dices? ¿Por qué volver a ella? ¿Por qué no dejarla ser y seguir adelante, comenzar un nuevo capítulo de tolerancia y respeto mutuos, incluso si la historia debe ser "retocada" un poco?

Esta sería una posición algo razonable, si no fuera por el hecho que los musulmanes estén exhibiendo el mismo impulso imperial y la supremacía intolerante de las que sus antepasados conquistadores hicieron uso para llenar Europa. La única diferencia es que el mundo musulmán es actualmente incapaz de derrotar a Occidente a través de una guerra convencional.

Sin embargo, esto puede incluso no ser necesario. Gracias a la ignorancia de la historia por parte de Occidente, a los musulmanes se les permite inundar Europa, por lo que difícilmente pasa un día sin titulares de violencia de musulmanes contra no musulmanes. Más recientemente, al menos mientras esto se escribió, algunos musulmanes invadieron una iglesia en Francia, obligaron al sacerdote a arrodillarse, y le cortaron la garganta.

Todo esto nos lleva a otro punto igualmente importante: si la verdadera historia de Occidente y del islam está al revés, ¿qué otras "verdades" históricas que se venden por todos lados hoy, son igualmente falsas? La narrativa respecto al supuesto carácter pacífico del islam solamente está siendo cuestionada debido a que el mundo ve a los musulmanes cometer violencia todos los días. ¿Pero habrá otras fuerzas nefastas y sediciosas que son lo suficientemente inteligentes como para no exponerse?

En el futuro (como sea que sea) las historias escritas acerca de nuestros tiempos es probable que subrayen que nuestra era, irónicamente llamada la "era de la información", no era una época en la que la gente estaba bien informada, sino más bien una era en la que la desinformación estaba tan extendida y era tan incuestionable, que generaciones de personas vivían en burbujas de realidades alternativas, hasta que finalmente éstas reventaron.

Fuente:Raymond Ibrahim; Redacción: VM-Ar

 

RAYMOND IBRAHIM nació en los Estados Unidos como hijo de inmigrantes coptos de Egipto; es escritor, orador público, especialista en Oriente Medio y el Islam. Es autor de los siguientes libros: Crucified Again: Exposing Islam´s New War on Christians (Crucificado de nuevo: exponiendo la Nueva Guerra del Islam contra los cristianos) (2013) y The Al Qaeda Reader (El Lector Al Qaeda) (2007) – estos títulos no están todavía disponibles en español.

Nota: hemos compartido aquí un excelente y desafiante artículo de Raymond Ibrahim, sin estar de acuerdo con todos sus puntos de vista. En particular no concordamos con la doctrina católica y la copta.

También alguien podría medir la historia del cristianismo con la misma vara aplicada en este artículo. Podemos concluir que los musulmanes hicieron y siguen haciendo lo que su libro dice:

Matadles donde quiera que los encontréis y expulsadles de donde os hayan expulsado. La oposición (a vuestra creencia)/ aguantar persecución es peor que matar (Sura 191:2).

Por el otro lado los “cristianos” en guerras y conquistas no hicieron conforme al libro del cual derivaron su nombre.

A continuación algunos versículos de la Biblia para la reflexion:

Jesucristo nos enseña: Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo (Mat 5:9-11).

Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando nada a cambio; y vuestro galardón será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es benigno para con los ingratos y malos (Luk_6:35).

Dios es Amor (Jn. 4:8 y 16)

La caridad (el amor) es sufrida, es benigna; La caridad no tiene envidia, la caridad no es jactanciosa, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; no se goza en la injusticia, mas se goza en la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (1Co 13:4-7).

Desde luego hay muchos otros aspectos de toda esta temática que sería demasiado comentarlos todos.

Hijitos, ya es el último tiempo; y como vosotros habéis oído que el anticristo ha de venir, así también al presente hay muchos anticristos; por lo cual sabemos que es el último tiempo (1Jn. 2:18).
¡Permanezcamos en oración! (Rom
. 8:35-39)

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La Voz de los Mártires” es un ministerio internacional dedicado a servir a la iglesia perseguida. Fue fundado por Richard Wurmbrand a finales de 1960 como “Misiones cristianas para el mundo comunista”. Wurmbrand sufrió en su país natal catorce años de tortura y encarcelamientos por su fe por parte de los comunistas.

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