¿Puede el Hombre todavía ser bueno?

Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová (Jer 17:5). 

Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa (Hch. 16:31).

Al ver, leer o escuchar las noticias - nos referimos aquí de manera particular a las de persecución de los cristianos en cada vez más partes del mundo - surgen las siguientes preguntas: ¿Puede el Hombre todavía ser bueno? ¿Se puede todavía creer en el hombre?

Muchos artículos - escritos por filósofos, políticos, psicólogos, parasicólogos y también por teólogos y consejeros cristianos - con respecto al humanismo, la religión y el futuro de la humanidad, demuestran la creencia moderna sobre el estado del hombre: creer en sí mismo. Creer en el hombre significa creer que este es bueno, que es capaz de mejorarse y que tiene una tendencia hacia un estado perfecto. Esto significa creer que la paz sobre la tierra es posible por esfuerzos humanos, y que la sociedad está realmente en progreso. Pero, si el hombre es capaz de hacer el bien, debemos reconocer que es también capaz de hacer el mal y de hacerlo con diligencia. Debemos constatar que de las catapultas a las armas nucleares, el hombre no ha realmente evolucionado. Es incluso incapaz de no hacer el mal en su vida cotidiana.

Ya el profeta Jeremías reconoció esta degeneración humana escribiendo: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jer 17:9).

Desde milenios (en realidad desde el Jardín de Edén), el hombre pretende por sí mismo hacer frente a todos sus problemas. Aspira el bien, el amor, la paz, la felicidad, pero por sus propios medios no lo alcanza o solo alcanza un estado pasajero de felicidad. Muchos se desalientan así y se deprimen midiendo la diferencia entre sus ideales y la realidad.

Con todo, existe un hombre, enviado por Dios, que vino a solucionar el verdadero problema de la humanidad y en quien nosotros podemos y debemos creer. Este hombre, el único que ha sido justo y perfecto, es Jesucristo, el Hijo de Dios, el Mesías. Vino a liberar a los hombres de esta fuente del mal, que Dios llama pecado, y que conduce a la muerte. Él, siendo al mismo tiempo hijo de hombre e Hijo de Dios, ha permitido ser castigado en nuestro lugar: ¡dio su vida por amor a nosotros! Mas lo extraordinario es que conforme a las profecías del Antiguo Testamento resucitó al tercer día de los muertos y gratuitamente ofrece hoy la liberación a todos los que quieran sinceramente creer en Él, el único camino hacia Dios (Juan 14:6). ¿Lo quieres aceptar como Señor de tu vida? - ¿Ahora? 

Fuente: La Buena Semilla, redacción y ampliación: VM-Argentina

Constantemente recibimos informes sobre la persecución de los cristianos, por ejemplo: en Nigeria suceden cada tanto horribles masacres, en la India hay cada día nuevos casos de persecución, en Pakistán continua la discriminación de los cristianos, en Inglaterra y Alemania hay cambios extraños que apuntan a la persecución, en Somalia se trata de eliminar al cristianismo, en Vietnam cristianos reunidos para orar fueron brutalmente golpeados por las autoridades, en Sri Lanka recientemente un pastor fue asesinado, en China un gran número de pastores fueron encarcelados ... nos falta el tiempo para poder integrar todo esto al sitio. (actualizado 5.4. 2010)

No nos olvidemos de orar por los motivos expuestos y por la iglesia perseguida en general.

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La Voz de los Mártires” es un ministerio internacional dedicado a servir a la iglesia perseguida. Fue fundado por Richard Wurmbrand a finales de 1960 como “Misiones cristianas para el mundo comunista”. Wurmbrand sufrió en su país natal catorce años de tortura y encarcelamientos por su fe por parte de los comunistas.

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